Reseña – Thomann Tibetan Singing Bowl No.3
llevo más de un año utilizando este cuenco tibetano y no es exagerado decir que se ha convertido en una pieza central de mi práctica diaria. no es solo un objeto: es una herramienta viva. desde el primer contacto se percibe que está fabricado a mano, con un peso equilibrado (entre 550 y 649 g) y un diámetro de unos 14 cm que lo hace manejable pero potente.
el sonido es profundo, limpio y sostenido, con una vibración que no se queda en el oído, sino que se siente en el cuerpo. al hacerlo cantar, el armónico se despliega de forma natural, sin esfuerzo, tanto en golpeo como en fricción. esto lo hace ideal para meditación, relajación, trabajo energético, reiki o simplemente para crear un espacio de calma real.
el grabado le da un carácter especial, no solo estético sino simbólico: se nota que no es un cuenco industrial sin alma. el cojín y el mazo incluidos (aunque el color varíe) cumplen perfectamente su función y permiten empezar a usarlo desde el primer momento, algo que se agradece mucho.
tras un año de uso constante, el cuenco no ha perdido calidad sonora, al contrario: parece que el sonido se ha afinado con el tiempo, como si respondiera a la constancia. es un instrumento fiable, resistente y honesto, que cumple lo que promete y va más allá.
lo recomendaría sin dudar a cualquiera que busque un cuenco tibetano auténtico, con buena vibración, sonido estable y una relación calidad-precio excelente. no es decoración: es experiencia.